De donde son las torrijas

De donde son las torrijas

pan

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una torrija es una rebanada de pan mojada en leche o vino, bañada en huevo, frita y endulzada. Bajo una definición similar encontramos otros platos de otros países, como las tostadas francesas en Estados Unidos, el pain perdu en Francia, o los Fotzelschnitten en Alemania. Todos similares, pero todos diferentes. En todos los casos, se trata de hacer un sabroso postre dulce a partir de ingredientes básicos y humildes como el pan y la leche.

Probablemente tengan un origen similar en la historia, pues parece que los romanos ya disfrutaban de algo parecido. El gastrónomo Marco Gavio Apicio (siglo I d.C.), describió una especie de gachas empapadas en leche que podría considerarse el ancestro de todas estas recetas de pan y leche. En el caso de la «Torrija» española, se menciona por primera vez a principios del siglo XVI en un poema satírico de Juan de la Encina (1468-1529).

Durante siglos, las torrijas fueron la comida de los pobres: una forma barata de recargar energía utilizando dos alimentos básicos como el pan y la leche (o el vino). Su sobriedad las convertía en el combustible perfecto para algunos días de Cuaresma, durante los cuales la Iglesia Católica prohíbe a sus fieles consumir carne. Por eso hoy en día las torrijas se asocian a la Semana Santa.

receta de torrijas

Los españoles viven la «Semana Santa» con especial devoción y Madrid no es una excepción: procesiones, ramas de olivo, olor a incienso, iglesias especialmente adornadas, etc. Incluso la comida se ve influenciada por el efecto de la Semana Santa. Dependiendo de la región, encontramos diferentes platos y dulces. En el caso de Madrid, las pastelerías exhiben las tradicionales torrijas que se han convertido casi en un símbolo de la Semana Santa en la capital española.

Básicamente, las torrijas consisten en rebanadas de pan empapadas en leche y fritas. Según los historiadores, los primeros documentos que hacen referencia a las torrijas se remontan al siglo XV. Sin embargo, su verdadero origen es incierto.

Cómo preparar las auténticas torrijas españolas1. Por supuesto, la clave para preparar unas torrijas deliciosas es el pan. En Madrid, las panaderías venden pan especial para torrijas. Se puede utilizar pan del día anterior sin ningún problema. La miga debe ser compacta y con pequeños alvéolos. Cortar el pan en rebanadas gruesas de unos 3 cm.2. Verter la leche en una olla y añadir la canela, el azúcar y la ralladura de limón. Llevar todos los ingredientes a un hervor lento y dejar infusionar durante unos 30 minutos. Empapar generosamente las rebanadas de pan con la leche y dejarlas reposar durante al menos 15 minutos.3. Batir los huevos y mojar las rebanadas de pan. Freír las rebanadas en abundante aceite hasta que estén crujientes por ambos lados y dejarlas enfriar. 4. En un bol mezclar el azúcar con la canela y cubrir las rebanadas de pan con esta mezcla.

azúcar

De naturaleza similar al budín de pan y a las tostadas francesas -pero con su propio toque regional-, la torrija española es un plato tradicional sencillo pero imprescindible, con una interesante historia que merece la pena conocer en su próxima visita a España.

Con algunos ingredientes básicos como el pan, el huevo, la leche o el vino dulce, se puede crear uno de los postres más tradicionales de España. La torrija, una rebanada de pan de tres días frita y bañada en leche, huevo, miel y canela (o en vino blanco dulce y azúcar), se ha convertido en un imprescindible de la Semana Santa en España.

Si visita España durante la Semana Santa, todo lo que parecerá ver es gente que come, respira y fríe torrijas. Sin embargo, para quienes estén desesperados por probar una torrija o necesiten satisfacer un antojo en otras épocas del año, pueden encontrarlas en La Casa De Las Torrijas de Madrid.

Los orígenes de este plato son muy inciertos. Algunas recetas encontradas se remontan a alrededor del siglo V, y otras, más parecidas a las actuales, al XV. Al igual que las torrijas, la receta se ha adaptado en España y ahora contiene canela y azúcar, pero culturalmente su importancia se remonta a cientos de años atrás. La popularidad de este dulce se debe a dos pilares de la cultura española: las mujeres y la iglesia católica.

friendo

La Semana Santa se celebra cada año en un día diferente, pero siempre sé que está a la vuelta de la esquina cuando las estanterías de la pastelería de mi barrio se llenan de relucientes bandejas de torrijas, con su inconfundible olor a cáscara de limón, canela y masa de huevo flotando en la acera como un canto de sirena olfativo. Llámelo respuesta pavloviana: En cuanto oigo la frase «la primavera está en el aire», huelo automáticamente las torrijas. Y cuando muerdo mi primera torrija de la temporada -su azúcar de canela pegada a los labios, su fresca crema pastelera deslizándose por mi garganta- la primavera por fin ha brotado en mi psique.

Las torrijas son la versión española de las tostadas francesas, pero para mí son mucho más lujosas que las de los restaurantes. Para hacerlas, hay que remojar las rebanadas de baguette de un día en leche impregnada de aromas mediterráneos -canela en rama, clavo, miel, ralladura de cítricos, etc.-, luego sumergirlas en huevo batido y freírlas en abundante aceite de oliva. Cuando se desploman y silban, se sabe que su miga se ha convertido en crema pastelera, y que están listos para ser enrollados en azúcar de canela y puestos en el plato. Y ya está, el plato es tan sencillo que es uno de los pocos postres navideños que los españoles siguen preparando en casa (a diferencia, por ejemplo, del turrón de Navidad y el roscón de reyes, que suelen comprarse en la tienda).