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Que es un auto sacramental
dramaturgos del siglo de oro español
Los autos sacramentales (auto, «acto» u «ordenanza»; sacramental, «sacramental, perteneciente a un sacramento») son una forma de literatura dramática peculiar de España, aunque en algunos aspectos se asemejan a las antiguas obras de Moralidad de Inglaterra.
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El music hall es un tipo de entretenimiento teatral británico popular entre 1850 y 1960. Consiste en una mezcla de canciones populares, comedia, actos especiales y entretenimiento de variedades. El término deriva de un tipo de teatro o local en el que se celebraba este tipo de entretenimiento. El music-hall británico era similar al vodevil americano, con canciones emocionantes…
La farsa atellana, o Atellanae fabulae, era un drama cómico improvisado en la época romana, originado en la ciudad de Atella. Al igual que su homóloga moderna, se trataba de una forma de comedia baja destinada a entretener a las masas. Los personajes de la farsa de Atella tenían sus propias máscaras y trajes, similares a los de la Commedia dell’Arte siglos después. La farsa atellana existió durante más de 500 años, pero perdió popularidad hacia el año 200.
entremés
Los autos sacramentales (auto, «acto» u «ordenanza»; sacramental, «sacramental, perteneciente a un sacramento») son una forma de literatura dramática única en España, aunque en algunos aspectos se asemejan a las antiguas obras de Moralidad de Inglaterra.
El auto sacramental se presentaba siempre en las calles con motivo de la celebración de la fiesta del Corpus Christi. Iba precedido de una solemne procesión por las principales calles de la ciudad, decorándose las casas a lo largo del recorrido en honor a la ocasión. En la procesión aparecían los sacerdotes portando la Hostia bajo un espléndido palio, seguidos de una devota multitud, en la que, en Madrid, solían aparecer el rey y su corte sin distinción de rango, y por último, en hermosos coches, venían los actores de los teatros públicos que iban a participar en la representación. La procesión solía detenerse ante la casa de algún dignatario mientras los sacerdotes realizaban ciertas ceremonias religiosas, y la multitud se arrodillaba mientras tanto como si estuviera en la iglesia. Al término de éstas, se daba el auto. Estas representaciones, así como la procesión, se realizaban con mucho esplendor y a un gran coste, limitado únicamente por los recursos de la ciudad concreta en la que tenían lugar[1].
eucaristía
También conocidos como drama litúrgico o auto sacramentales, son un subgénero del género dramático que se centra en la representación teatral breve de temas religiosos, como la vida de la Virgen María, la redención de Cristo, la celebración de la Eucaristía, entre otros. Los auto sacramentales suelen hacer alegoría a personajes que representan, por ejemplo, los pecados del ser humano, como la gula, la envidia, etc.
A menudo este tipo de obras se representaban durante una festividad religiosa, ya sea en la plaza pública o en la propia iglesia. Su inicio viene dado por una sección que funciona como una especie de introducción y termina con la presencia de la danza y la música acompañada de una apoteosis final.
En cuanto a su etimología, auto significa acto, por lo que un auto es una pieza de un solo acto. Vincula el término sacramental dado que eran un tipo de representaciones que se dedicaban a desarrollar y presentar el sacramento, especialmente la Eucaristía que tenía lugar durante el día del Corpus Christi hacia los siglos XVI y XVII.
comedia española
Los autos sacramentales (auto, «acto» u «ordenanza»; sacramental, «sacramental, perteneciente a un sacramento») son una forma de literatura dramática única en España, aunque en algunos aspectos se asemejan a las antiguas obras de moralidad de Inglaterra.
El auto sacramental se presentaba siempre en las calles con motivo de la celebración de la fiesta del Corpus Christi. Iba precedido de una solemne procesión por las principales calles de la ciudad, decorándose las casas a lo largo del recorrido en honor a la ocasión. En la procesión aparecían los sacerdotes portando la Hostia bajo un espléndido palio, seguidos de una devota multitud, en la que, en Madrid, solían aparecer el rey y su corte sin distinción de rango, y por último, en hermosos coches, venían los actores de los teatros públicos que iban a participar en la representación. La procesión solía detenerse ante la casa de algún dignatario mientras los sacerdotes realizaban ciertas ceremonias religiosas, y la multitud se arrodillaba mientras tanto como si estuviera en la iglesia. Al término de éstas, se daba el auto. Estas representaciones, así como la procesión, se realizaban con mucho esplendor y a un gran coste, limitado únicamente por los recursos de la ciudad concreta en la que tenían lugar[1].



